iessecundaria

Profesores felinos

Posted on: 26 marzo 2014

Bolita, mi gata, vive en la terraza. Allí tiene la cama, algunos juguetes, un par de cacharros con agua y comida y una maceta grande cuya tierra utiliza para sus menesteres. No suele entrar en casa, pero cuando lo hace, explora habitaciones, pasea por el pasillo, husmea bajo la mesa, juega con lo que encuentra y, si alguien le hace caso, se tumba en el sofá y ronronea feliz mientras se le acaricia.

Para hacerle salir de nuevo a la terraza agitamos la bolsa que guarda su comida y corre en busca de ella, dando brincos, delante de nosotros. Al llegar a la puerta se detiene nerviosa, gira sobre sí misma, la empuja con el hocico y maúlla insistente hasta que se le abre.Bolita

El método, infalible, fracasa sin embargo cuando la acariciamos al tiempo que la estrechamos con mimo entre los brazos; entonces, no hay manera de echarla de la casa. Se encuentra tan a gusto recibiendo caricias, se acurruca, parece que se duerme y ya no le interesa el ruido de la bolsa que la invita a comer.

Hoy, con un grupo de alumnos me he sentido Bolita. Se me ha pasado el tiempo casi sin darme cuenta, estaba tan a gusto trabajando con ellos, me encontraba tan bien, que me ha enfadado oír el timbre que anunciaba el final de la clase. Un plátano y tres nueces, mi almuerzo habitual, llamaban a la puerta. No he querido salir.

En la primera fila alguien ha comentado “¿ya?”. “Es verdad, tía, qué rápido ha pasado”.

Ellos no eran conscientes, pero mientras salían, de pie, junto a la puerta, he sentido su abrazo. Notaba sus caricias mientras se despedían en busca de otros gatos a los que acariciar, profesores felinos. Cuando todos se han ido me he sentado en la silla, feliz, y allí, acurrucado, cuando nadie me oía, me he puesto a ronronear.

7 comentarios to "Profesores felinos"

Es cuando realmente sabes que elegiste bien tu profesión. Unos momentos impagables.

Precioso ese símil, Juan Pedro. Las emociones, la predisposición a lo positivo y ese continuo fluir es imprescindible en un educador. Tras ver y saborear tu comentario me ha venido a la mente una reflexión que hice yo hace un par de años, sensaciones ” caninas”, diría yo. Aún teniendo en cuenta que pudiera ser tildado de pesado, dejo mi reflexión.

LA AMISTAD

Hoy no es realmente un día excelente para mí. Una sensación de pérdida irreparable y de tristeza me acompaña como el aroma que despide la misma ropa que te envuelve de la mañana a la noche. La vida es un trayecto que se vive en compañía, de principio a fin. Vivimos rodeados de quienes nos arropan y protegen en nuestros inicios para después, tomar el relevo y convertirnos en protectores de quienes queremos y lo necesitan. Amor de padre, de madre, de hermano, de amigo, de amante…Qué más da; amores y afectos son en definitiva lo que nos que nos da fuerza y seguridad en el camino. Afectos que nos ayudan a crecer en lo esencial: en estatura personal y moral.
En estos días he perdido para siempre a un gran amigo. No sólo se ama con intensidad y se siente con desgarro la marcha de alguien ligado a ti con lazos de sangre. El tiempo y las experiencias compartidas conforman ataduras tan potentes que nada ni nadie podrá romper, ni siquiera el paso de los años ni la llegada de otras personas que se instalen en nuestras vidas podrán llenar huecos que definitivamente quedarán vacíos en nuestros corazones.
He acompañado a un gran amigo en su trayecto final hasta la despedida definitiva. Mi amigo estaba realmente muy mal, el deterioro y las enfermedades le impedían ese disfrute compartido de la vida con quienes tanto le queríamos. El nunca me habló de su frustración ni de su dolor, el siempre callaba y me miraba a los ojos transmitiéndome sus sensaciones con todo detalle. Es la ventaja de la amistad, del conocimiento y afecto recíprocos. Sobran las palabras. Mi amigo era muy orgulloso y deseaba un final digno y rápido en su triste y último periodo ya imposibilitado del oído, del movimiento, de buena parte de su visión y un sinfín de achaques más. Eso sí, su cabeza erguida y altiva con esos ojos lánguidos y bonachones, ahora como siempre, contagiaban vitalidad y fuerza extraordinarias.
No sólo fui yo quien le acompañó en el último trance a mi amigo sino también quién optó por asumir la responsabilidad de afrontar ese final necesario. Tomé la decisión de optar por eso que llaman “eutanasia “para acabar con tanto sufrimiento y angustia vital. El amor a la vida, la amistad y la conciencia de saber cómo están las cosas, cómo se siente el otro, cómo estamos atascados en un viaje sin retorno… te dan fuerza para adoptar y mantener decisiones de este tipo.
Tras dudas continuas y prorrogas del desenlace, una tarde gris de octubre, bajo un cielo plomizo y amenazante de lluvia pensé que ya era el momento. Estábamos en la clínica y la suerte echada. Mi amigo quiso vivir y morir en pie y con la mirada al frente. Así lo hicimos. Me abracé a su cuerpo sintiendo el calor de siempre y sus latidos menos potentes que en años anteriores. En este proceso hace su efecto el anestésico en primer lugar. Tras unos segundos su cuerpo cayó desplomado en mis brazos que lo sostuvieron. Cuando la parte letal comenzó su efecto sentí decaer la fuerza de su corazón. Sus latidos antes débiles se tornaron poco a poco imperceptibles. Al final, nada, silencio, quietud y calma infinita.
Somos como pequeños guijarros arrebatados y arrastrados por la fuerza de la corriente de los ríos desde las montañas hasta el mar. Llevan escritos nuestros nombres y su recorrido obedece caprichosamente a lo que ocurre en el entorno y al azar. Llegado el momento la piedra que lleva nuestro nombre queda varada. Final de trayecto.
Mi buen amigo se llamaba Quico. Tuvo una larga y dilatada vida entre nosotros. Nos alegró la existencia hasta que nos dejó. Era muy mayor, tenía casi dieciséis años, un autentico anciano; demasiado para un magnífico ejemplar de braco alemán. Hay personas que llegado estos momentos, invadidos por la ira y la no aceptación de esta implacable realidad prometen nunca más volver a tener una nueva amistad de estas características. Grave equivocación. La vida hay que entenderla, asumirla y aceptarla en todas sus dimensiones. Y la muerte es también parte consustancial de la vida. No hay una sin la otra. Es el recuerdo de lo positivo, de la relación, de los encuentros y desencuentros, de la magia en compartir y disfrutar de los buenos momentos lo que nos debe hacer ser conscientes de que la vida es poco más que un soplo, un parpadeo y de que estamos obligados a vivirla con intensidad, con pasión y en armonía con quienes nos rodean y acompañan.
Esta percepción es la que nos da fuerza y perspectiva para la aceptación de la adversidad, para creer en nosotros mismos y para crecer sin tregua hasta el final de nuestra existencia.
Podemos y debemos dar esa dimensión positiva en nuestra relación diaria con quienes nos importan y también con quienes nos son ajenos. Hay que vivir con emoción e intensidad y con más sonrisas que caras largas. Cada momento es irrepetible y muchas situaciones ya no volverán a esa estación en la que solemos esperar esas segundas oportunidades culpándonos, a menudo, por lo que pudo haber sido pero que nunca fue. Seamos valientes y vivamos con más alegría. Veremos el reflejo en los otros y esto, indudablemente, nos reportará más felicidad. También podemos optar por ser unos cascarrabias comportándonos avinagradamente, refunfuñando y protestando por todo, viendo y señalando la peor cara de los otros, no perdonándonos ni perdonando a los demás, rebajándonos y descendiendo a las cavernas de la dimensión humana. Pagaremos el precio obligado con las arrugas prematuras, con las canas anticipadas, ganándonos posiblemente el rechazo u olvido de los otros… ¿Valdrá todo eso la pena; quedar solos y aislados?
Lo que en esta vida no recibe un cultivo diario, las atenciones necesarias o los afectos continuos puede caer en el olvido. Todas estas cosas las aprendemos desde el principio de nuestras vidas, viendo y compartiendo. A menudo lo conseguimos con la ayuda y compañía de los demás, de amigos como nosotros y también, sin duda, con la de esas otras amistades Como la de mi recordado amigo Quico.

Así es, Mónica, estos son los momentos que nos ayudan a superar “los otros” momentos. Y, desde luego, los que nos hacen pensar que, a pesar de las dificultades, estamos en el lugar que queríamos estar.

De pesado, nada, Juan, es un placer y un lujo contar con tus comentarios. Por cierto, te has superado, genial esta demostración de amor por Quico. Me gustaría publicarla como entrada en el blog, que no se quedara solo en un comentario a otra entrada. ¿Tengo tu permiso?

Claro que sí. Eso ni se pregunta.

Hola a todos! Entrañable y muy conmovedor el comentario de Juan, esa despedida dolorosa pero al mismo tiempo esperanzadora, que nos transmite de la pérdida de un amigo.
Juan Pedro, puedo comprender perfectamente el ronroneo que sentiste al terminar la clase. Tengo 8 gatos (junto con mi hija serían nueve!) y sé lo que se siente cuando te demuestran su felicidad ronroneando y moviéndose de un lado al otro. Qué linda tu descripción! Ya ves, algunos días terminamos ronroneando con satisfacción y otros estaríamos dispuestos a aruñar las paredes! Abrazos,

Gracias, Juan.
Erika, no imaginaba que también tú eras “felina”. Yo voy a incrementar la familia próximamente, Bolita nos va a hacer papás. Tienes razón, hay días y días, pero como comentaba Mónica, si estás en esta profesión porque te gusta, un buen día con los alumnos es un regalo impagable, una experiencia única que te hace olvidar cualquier otro momento de dificultad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Me apasiona la pedagogía, actividad a la que me dedico profesionalmente.
También me gusta opinar y debatir sobre temas de política y actualidad.
De estos dos intereses, y del deseo de no mezclarlos, aunque estén íntimamente relacionados, nacen estos blogs que te invito a descubrir, y en los que te animo a participar con tus comentarios.

Follow iessecundaria on WordPress.com

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 782 seguidores

TAMBIÉN LA EDUCACIÓN INFANTIL

Comentarios y reflexiones sobre:

PÚBLICA, GRATUITA, DE CALIDAD

You can read it in English

translate

Archivos

Carpe diem quam minimum credula postero

marzo 2014
L M X J V S D
« Feb   Abr »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  
A %d blogueros les gusta esto: