Posteado por: Juan Pedro Serrano en: 25 julio 2010
Don Mariano, el cura del pueblo, daba clases de religión en el instituto. Era un hombre grande, recio, fuerte, con una barriga enorme que exhibía orgulloso, movía con gran soltura, y sacudía con fuerza cada vez que liaba su cigarrillo de principio de clase, para quitarse la picadura de tabaco que siempre le caía encima.
Posteado por: Juan Pedro Serrano en: 4 julio 2010
Un día, allá por Noviembre, el gracioso de clase comentó divertido, delante de todos, que no tenía padre. Quiso defenderse, dar explicaciones entre gritos e insultos de por qué su madre vivía con un hombre que estaba a dos días de ingresar en la cárcel.