Posteado por: Juan Pedro Serrano en: 29 abril 2010
Llevo unos días muy nervioso con este asunto del velo de Najwa. Me inquieta el hecho de que se le haya expulsado del instituto en el que estudiaba por llevar un pañuelo en la cabeza, y me repugna el comportamiento del consejo escolar del centro que reformó de manera precipitada su reglamento de régimen interno, para evitar su admisión.
El aparente final feliz que parece haberse producido, después de que el IES Gerardo Diego aceptara matricularla, no me tranquiliza en absoluto. Tengo la impresión de que asistimos al inicio de la generalización de un problema, más que a la resolución definitiva de un episodio lamentable y aislado.
Pero, aun a riesgo de parecer superficial y poco serio, debo confesar que hay algo más que me preocupa estos días; después de escuchar tertulias, leer artículos, ojear blogs, y recabar el parecer de personas que respeto, todavía no dispongo de una opinión firme sobre el tema. Vista la seguridad y contundencia con la que todo el mundo se expresa en este asunto, me produce un terrible desasosiego esta incapacidad mía para alcanzar una posición sólida que defender, un discurso consistente que ofrecer a quienes me interpelan; en definitiva, dudo.
No sé si esto se debe a que no profundizo bastante en el análisis de la cuestión, a que desconozco algunas de las muchas variables que inciden en el problema, o a que me importa un carajo que una niña lleve o no lleve velo a clase, porque lo que de verdad me preocupa es su deseo de aprender y su interés por obligarme a enseñarle.
Mientras alguien me ofrece esa opinión definitiva que ansío, para serenar mi espíritu, seguiré confíando en mi trabajo, en el esfuerzo de miles de compañeros y compañeras docentes que se empeñan cada día en instruir y educar a niños y niñas con velo y sin velo, que luchan por la formación de una ciudadanía tolerante, por la construcción de una sociedad del respeto en la que a todos se nos mire por lo que somos, por cómo nos comportamos con los demás, no por la imagen que ofrecemos. Y confío en la educación, el instrumento más valioso para conseguir esos cambios sociales que necesitamos, al tiempo que un derecho fundamental que no se debería negar a nadie, aunque lleve velo.
Pertenecer a la escuela en Madrid te vuelve insensible como resorte para la supervivencia. Que la administración busca y propicia guetos es algo cotidiano y si no véase lo que está haciendo con la escolarización en los centros concertados, los bilingües o con la publicación de los resultados de las pruebas de nivel de los centros. Cada vez se nota más y escuchas casos que te dejan perpleja. Sin ir más allá Pozuelo tiene un centro concertado, católico integrista que segrega chicos y chicas: El Monte Tabor.
Lo que le ha pasado a Najwa me lo imagino doloroso para toda la comunidad. Esa ruptura no se cerrará fácilmente. La convivencia en los centros es tan frágil que cualquier error se paga durante mucho tiempo.
Hoy me ha llegado al correo un mensaje de compas de Orcasur dirigido al segundo IES que cambió su reglamento. Se lo he reenviado porque a mí también me interesa saber su versión de los hechos. Os dejo el mensaje:
Sr Director y colegas del claustro del IES “San Juan de la Cruz”, de Pozuelo de Alarcón:
Somos educadores en el barrio de Orcasur. Nos gusta trabajar aquí. Somos de aquí y creemos en una educación liberadora para todos y entre todos.
Si os escribimos es porque hemos leído sobre la maniobra que habéis hecho modificando, de un día para otro, el reglamento de régimen interno, creando normas “ad hoc” para excluir a una alumna. Desde fuera parece una maniobra zafía y muy poco profesional. Bien es verdad que otros también lo habían hecho antes. Pero no hay que olvidar que la educación es un derecho fundamental de todos los ciuadanos. El derecho constitucional es el de los padres a elegir centro y no el de los centros a elegir padres.
Hemos leído en la web la Programación General Anual de vuestro Instituto. En ella se pueden leer cosas como esta: “Facilitar la comprensión de las relaciones que existen entre la vida en nuestros contextos y la vida de las personas de otras partes del mundo.” ¿Qué quiere decir esto en la práctica?
También nos ha parecido entender, leyendo la PGA, que dais mucha importancia a la calidad, entendida como resultados. Permitidnos traeros a vuestra consideración unas palabras de Paulo Freire en su libro “Pedagogía de la Esperanza”:
“Se pretende convertir la escuela en una empresa que tiene por objeto final el rendimiento. Esto se convertiría en una trampa mortal para los deheredados de la tierra.”
Dejádnos, también, traer a vuestra consideración una cita de un libro, que vivamente os recomendamos leer. “Carta a una maestra” de los alumnos de la escuela de Barbiana (ediciones PPC):
“La escuela no tiene más problema que los chicos que pierde”
Necesitamos conocer alguna justificación de vuestra actitud (al margen de lo que se publica en los medios de comunicación), porque nos da la sensación de que la dignidad de la profesión docente está quedando por los suelos.
Un saludo
EDUCACIÓN EN ORCASUR
P.D. ¿Conocéis el artículo de Mariano Fernández Enguita titulado “Fndamentalismo burocrático”?.
Debe haber tres normas esenciales en la vestimenta
a) que no impida hacer actividades escolares (no se puede ir con tacones a educación física ni con un burka a clase pues no se puede interactuar)
b) que no ofenda (nada de símbolos que hagan apología de delitos, dibujos obscenos)
c) que sea decente (no se puede ir en bikini aunque haga calor, se pueden ver tal vez los calzoncillos, no lo que hay dentro)
A partir de aquí, es cosa de la libre expresión, sea ropa religiosa, de un grupo de música, con colores o hebillas tachonadas. Lo importante es la persona que va dentro de esa ropa
¿Qué ocurre con el velo? Si aceptamos que lo lleva por imposición
a) debemos educarla para que pueda liberarse de ella o no la transmita a sus hijas
b) hay que apoyarla, solo le falta quitarle un espacio de paz
c) debe ir a clase mientras se trabaja con la familia, o se perderá ese contacto con los padres
Si lo lleva porque quiere
a) es un símbolo religioso, igual que una cruz, no puede ofendernos el derecho a la expresión de las creencias, hablamos de un velo y no un niqab denigrante
b) es algo con lo que quiere reafirmar su cultura, que tal vez vea atacada por el rechazo, si se radicalizan esas posturas asimilacionistas aún harán más bandera de la prenda (muchas de mis alumnas se lo terminan quitando para ligar si no se hace una cruzada de como vayan)
c) es una cuestión también estética, como las diademas, leggins, etc., más machista es la ropa que trata a la mujer como un objeto sexual, como según qué camisetas hiperapretadas
d) surge por pudor, al considerar el pelo un elemento erótico, imaginemos que obligamos a nuestras alumnas a llevar el pecho al aire delante de sus compañeros
En todos los casos es desaconsejable imponer la retirada del velo, que además lleva consigo la amenaza de dejar el instituto (y de seguir estudiando, no creo que se halle muy motivada), comentarios de los medios buscando carnaza y división en los centros al estigmatizar según qué apariencias y colectivos.
Si estamos tan preocupados continuamente por los derechos humanos, por la igualdad de género, etc. es fácil comprender que si los chicos musulmanes no tienen obligación de llevar velo, las chicas tampoco deberían llevarlo por obligación. Si lo llevan en su país allá ellos, aquí no.
Es curioso además que se obvie la lucha que mantienen las mujeres musulmanas por liberarse de sus ataduras pese a lo que se insiste aquí con la igualdad de género, igualdad de derechos, etc. ¿Es que no existe la igualdad de género para los musulmanes?
Por supuesto, todo esto esto viene del relativismo más descarnado según el cual todas las culturas son igualmente válidas, no importa que una haya hecho realidad los derechos humanos y otra siga con la ablación de clítoris. ¿Hay que respetar todas las culturas o todos los hechos culturales? Pues hay que decir NO. A Europa le ha costado muchos siglos y sufrimiento llegar adonde ha llegado en cuanto a derechos y leyes de igualdad y justicia (todavía mejorable, por supuesto) para que ahora lleguen de otras culturas pidiendo respeto por prácticas culturales que aquí se superaron hace ya tiempo. Además, se puede producir la paradoja de que se respete la “cultura” de extranjeros que acaban de llegar al país y no se respete la de nacinales a quienes se pretende “educar” a toda costa, por ejemplo el pueblo calé o gitano.
Saludos desde Crisis Educativa
Hola,
Lxs compañerxs del IES San Juan de la Cruz me han respondido. Os dejo aquí su mensaje:
Os remitimos al artículo: “No contribuiremos a crear guetos”, aparecido en
EL PAÍS del miércoles 28 de abril y a la exposición de motivos y comunicado
realizados. La decisión tomada está suponiendo un coste muy alto pero, lo
hemos hecho por nosotros y para salvaguardar los derechos de la chica ya que
estimamos que quedan muy dañados a estas alturas de curso. Nuestro Centro ha
sido ,y va a continuar siendo, ejemplo de aplicación de norma y criterio en
la convivencia y mediación en la resolución de conflictos. Debe existir un
marco regulador que evite el pronunciamiento de los consejos escolares sobre
cuestiones tan complejas y sensibles como las relativas a las culturas o la
religión. Espero que comprendáis y apoyéis una causa que consideramos de
justicia. Un saludo.
No contribuiremos a crear guetos – El país.com:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/contribuiremos/crear/guetos/
elpepusoc/20100428elpepisoc_5/Tes
Otra opinión más es la que he leído en Concejo Educativo. Os la dejo aquí: http://www.concejoeducativo.org/article.php?id_article=331
[...] coincido plenamente con las opinión de Juan Pedro Serrano en su blog iessecundaria y, como él, continuaré confiando en el trabajo de muchos docentes empeñados “cada día en [...]
1 | victorptsc
29 abril 2010 a 12:28 pm
Hola,
yo creo que el fomento de una sociedad multicultural, exige una respuesta inclusiva en la escuela, que se ha de caracterizar por un respeto extremo a todas las culturas, intereses, religiones, capacidades, razas, características, de nuestr@s alumn@s.
Sin imponer ninguno.
Hay colegios en los que no se puede usar hiyab, en otros no se puede uno poner el chándal si no hay clase de EF, en otros… porque los centros tienen autonomía organizativa.
Pero yo creo que los símbolos nos agreden por desconocimiento. A mi me explicó mi amiga Rashida en Marruecos lo que significaba para ella llevar hiyab, y no lo puedo ver como un símbolo que me agreda a mi como persona y ciudadano y mucho menos que agreda a la sociedad en su conjunto. No es un símbolo de sometimiento al hombre, ni de discriminación por razón de género.
Y mientras en las aulas de nuestros centros entran camisetas con símbolos fascistas, con imágenes de extrema violencia,…
Y comentarios, ideas, expresiones,… muchas de las cuales son parte de un peligroso currículo oculto que está bien acomodado en nuestra práctica docente.
Víctor M. González
http://recursossocioeducativos.wordpress.com
http://es.wikipedia.org/wiki/Hiyab