Posteado por: Juan Pedro Serrano en: 4 Noviembre 2009
Los medios de comunicación nos han ofrecido estos días unas imágenes muy poco edificantes, pero aleccionadoras. Señores, hasta hace poco respetables y poderosos, bajando esposados de un furgón policial. Se dirigen a la cárcel, custodiados por policías, sujetando su pantalón con una mano y arrastrando con la otra una bolsa de basura en la que guardan sus pertenencias.
Mucho se ha hablado del tema: si era oportuno o no que se vieran esas imágenes, si suponía infligir un castigo extra a los acusados, si se trataba de un atentado contra la dignidad personal de los presuntos delincuentes, etc. Todos hemos condenado de alguna manera la desvergüenza y ruindad de estos dirigentes políticos que traicionan y burlan la confianza depositada en ellos por los ciudadanos que les han elegido.
Me pregunto cuál es el motivo que anima a delinquir a personas que gozan de gran reconocimiento social, ocupan puestos políticos muy importantes, y a quienes no se les suponen graves problemas económicos que les fuercen a robar. ¿Codicia, avaricia, desprecio a la ciudadanía, irresponsabilidad y falta de compromiso??
Como soy docente, trato de explicar el problema desde el punto de vista de la educación, que en el caso de estas personas ha resultado claramente inadecuada, a pesar del éxito obtenido por profesores y familia en su proceso de instrucción.
En mi opinión, estamos ante un ejemplo evidente de falta de desarrollo moral de los implicados. Digo desarrollo, y no conciencia moral, porque estoy convencido de que estos pillos indecentes sabían perfectamente qué hacían, y que no estaba bien que lo hicieran. Pudiendo optar por un comportamiento decente y honesto, decidieron obrar de manera equivocada. Tenían, por tanto, conciencia moral, pero eran incapaces de actuar de acuerdo a la misma, como consecuencia de su escaso desarrollo moral.
Fue Lawrence Kohlberg quien, abundando en la teoría de las etapas evolutivas de Piaget, formuló la hipótesis de los estadios de desarrollo moral en las personas, relacionados con su nivel de desarrollo intelectual, y no sólo con el biológico como pensaba el Suizo.
La propuesta de Kohlber supone un avance importante, al concebir el desarrollo moral del individuo como parte de su proceso general de aprendizaje, abriendo la puerta a que aspectos relacionados con el mismo puedan ser trabajados como cualquier otro contenido educativo.
Kohlber señala seis estadios, que son los mismos para todas las personas, y que se producen siempre en el mismo orden, de manera que no se puede alcanzar un estadio superior sin haber consolidado el anterior.
Estadio 1: heteronomía
Es un estadio propio de la infancia, que suele durar hasta los cinco años, aunque hay adultos que no superan en toda su vida este primer peldaño moral, como es el caso de los delincuentes.
El bien y el mal lo determinan agentes externos. Sólo hay una razón para hacer lo correcto: el miedo a ser castigado. Si se sabe que no hay, o que puede no haber castigo, cualquier actuación es posible.
Estadio 2: individualismo
También es un estadio propio de la infancia, que suele durar hasta la adolescencia.
El individuo se comportará correctamente siempre que los demás sean correctos con él. Si no se meten conmigo, les dejaré en paz, pero si alguien me causa algún daño, se lo devolveré.
Estadio 3: expectativas interpersonales
Dura más o menos hasta los veinte años. Queremos ser aceptados por los demás, y actuamos de la manera correcta porque sentimos la necesidad de ser reconocidos como personas de bien, porque creemos que ese comportamiento concreto es el que los demás esperan de nosotros.
Estadio 4: responsabilidad y compromiso
Según Manuel Segura, es en este estadio donde comienza la autonomía moral. Suele iniciarse entre los 18 y 20 años.
La responsabilidad es el sentimiento que nos lleva a actuar de acuerdo a lo correcto, y no el miedo, el egoismo, o el deseo de quedar bien ante los demás, como sucedía en las etapas anteriores. Sin embargo, sólo estamos dispuestos a llegar hasta donde nos hemos comprometido, y no más. Cualquier cuestión ajena a mi compromiso, no es mi responsabilidad.
Estadio 5: contrato social
Se busca el bien para el mayor número de personas. Se persigue actuar de manera correcta no sólo con aquellos con los que me he comprometido, sino con cualquier persona. Se defiende el derecho a la vida y a la libertad de todos los humanos.
Estadio 6: principios éticos universales
Quienes llegan a este estadio no sólo defienden el derecho a la vida y a la libertad, sino que se esfuerzan por conseguir otros ideales como los de igualdad y dignidad de todas las personas. Nos comportamos con los otros como nos gustaría que se comportaran con nosotros, con independencia del trato que realmente recibamos. Es, por tanto, el estadio de máximo desarrollo moral.
Pregunta final: ¿En qué estadio de desarrollo moral se encuentran estas personas que vemos a diario en las páginas de los periódicos, y en las imágenes de los telediarios, amargándonos el desayuno, la comida y la cena, con la noticia de sus comportamientos indecentes?
Hola Juan Pedro:
Dices que estaría bien que el profesorado se marcará el objetivo de “enseñar a ser personas”.
Revisando el Real Decreto 1631/2006, de Enseñanzas Mínimas de Educación Secundaria me encuentro que entre los objetivos se plantea, como primera opción, contribuir a desarrollar las capacidades que les permitan:
“a) Asumir responsablemente sus deberes, conocer y ejercer sus derechos en el respeto a los demás, practicar la tolerancia, la cooperación y la solidaridad entre las personas y grupos, ejercitarse en el diálogo afianzando los derechos humanos como valores comunes de una sociedad plural y prepararse para el ejercicio de la ciudadanía democrática.”
Creo que te refieres a ésto, otra cosa es que el desarrollo de estas capacidades se olvide en las programaciones didácticas y prácticas educativas, que se desvirtúe con las “enseñanzas informales” y se pervierta con la disposición de poder.
¿no?
Gracias y saludos.
1 | Isabela
17 Noviembre 2009 a 9:16 pm
Soy una mujer con una rayita arriba de los 50 años. Hace algunos años leí esta teoría y hoy tengo que hacer un comentario sobre la misma. Busqué y te encontré…..muchas gracias….fue muy claro para mí. Igual que a ti a través de éste enfoque puedo entender el mundo y a los seres humanos y obviamente a mi.