Posteado por: Juan Pedro Serrano en: 2 Julio 2009
Valencia es una manzana de exposición, roja, limpia, de piel suave y tersa, apetitosa, que se insinúa en el frutero y te invita a hincarle el diente. Atraído por su aspecto, te entregas a la lujuria de su carne, que adivinas jugosa, fresca, dulce, y das el primer mordisco.
Nada más rozar tus labios sientes su áspero envoltorio, notas un olor extraño, percibes un gusto amargo, y adivinas el engaño, es sólo la imagen falsa de una fruta de verdad.
El presidente de la Comunidad, Francisco Camps, imputado por un presunto delito que la justicia aclarará, dedica su tiempo y esfuerzo a sonreir a las cámaras, y a hacer ver que aquí nunca pasa nada.
El Conseller de Educación continúa perdiendo el tiempo, empeñado en su objetivo de destrozar una asignatura obligatoria del currículum, y persiguiendo a los profesores que no quieren impartir Educación para la Ciudadanía en Inglés. Mientras, la Comunidad Valenciana se sitúa a la cabeza del Estado en índice de fracaso escolar.
Se hunde la sanidad pública, la de todos los valencianos, en beneficio de la privada, la que gestionan los amigos de los dirigentes políticos autonómicos.
El dinero de los contribuyentes se invierte en proyectos absurdos que sólo generan pérdidas.
Aumenta el paro por encima de la media nacional y, sin embargo, desciende la inversión pública, y contratamos a “estrellas” para que vengan a cenar.
¡Cómo se ríen de nosotros! Y, a pesar de que lo sabemos, les volvemos a votar. Algún día despertaremos de esta especie de letargo que sufrimos, confiemos en que para entonces no sea demasiado tarde ya.
francisco camps, comunidad valenciana, fracaso escolar, sanidad pública, opinión, política