Posteado por: Juan Pedro Serrano en: 29 junio 2009
Cada mes de julio, con cada nueva convocatoria de oposición a funcionario docente, se perpetra un grave atentado contra el sistema educativo público.
La administración educativa insiste en un modelo que no garantiza en absoluto que quienes consiguen plaza de funcionario docente sean los más preparados para ejercer la docencia, al contrario de lo que imagino que sucede en cualquier empresa seria, que establece un sistema de selección de personal encaminado a elegir al mejor candidato posible para el puesto a cubrir.
Miles de aspirantes a profesor de primaria o secundaria inician dentro de unos días los exámenes de acceso a la función pública. Es sorprendente que, cuando tanto se habla del bajo nivel de la educación en España, de los elevados índices de fracaso y abandono escolar entre el alumnado, o de la falta de motivación y la conflictividad en las aulas, nadie haya reparado en que una correcta selección del profesorado es el principio de la solución a estos problemas.
Con el actual sistema de acceso, las aulas se llenan de profesores que han demostrado conocer suficientemente su materia, tanto como para enseñar a sus alumnos los temas que corresponden; pero no se les pide que demuestren que saben cómo enseñarlos.
Es necesario, sin duda, conocer la materia que se imparte; pero, dadas las características del alumnado que habita nuestras aulas, y el cambio experimentado en los roles de alumno, familia y profesor, resulta igual de necesaria la adquisición de determinadas habilidades cuyo conocimiento no se exige a los candidatos: qué metodología resulta más adecuada para trabajar un tema concreto, qué estrategia de gestión de aula favorecerá el correcto funcionamiento de mi clase, cómo enfrentar una tutoría, de qué manera animar la participación de los padres, cómo coordinar actuaciones del equipo educativo, qué técnicas de resolución de conflictos pueden servirme según las circunstancias, qué medidas puedo adoptar para prevenirlos, cómo utilizar las TIC para mejorar la motivación y los resultados,…
Un año más, la chapuza está servida; después, nos quejaremos de que el sistema no funciona.
Pero sí se podría mejorar algo. Según me cuentan los maestros de antes se tuvieron que enfrentar en las oposiciones a una clase de alumnos. Una prueba consistía en darle clase a un número determinado de alumnos con el tribunal presente. ¿Qué conseguimos con esto? Al menos tantear un poco como hablas con un chaval de 13, 14, 15…o 18 años, que es a quien les vas a enseñar y no a personas adultas que forman el tribunal. Las preguntas que te harán no serán preguntas del tribunal adulto, sino preguntas de adolescentes que seguro que son mucho más difíciles y en tu respuesta se verá la capacidad de adaptar tus conocimientos al nivel que se te exige, algo realmente difícil.
Problema, conseguir esos alumnos en el mes de Junio, por ejemplo.
No hay una receta mágica, siempre habrá fallos, pero se pueden mejorar algunos aspectos.
1 | jose luis
29 junio 2009 a 2:39 pm
Creo que has estado en pocos procesos de selección de personal en la empresa privada: son peores que los nuestros.
Sobre las oposiciones: cierto, sólo demuestras que dominas tu asignatura (y, por cierto, cada vez menos; sin la clásica encerrona, difícilmente un estudiante brillante puede demostrar su brillantez).
El problema es que difícilmente se puede evaluar la capacidad de dar clase. Cómo lo haces?
Un cap canviado de nombre y com más horas? Quién suspenderá al chaval que ha tutelado? Habría que tener poco corazón. A quièn no se le han escapado clases siendo un novato? Un curso sin examen siempre será pagar por tener un título. Aprender o no, dependerá de la buena voluntad de profesor y alumno.
Y, cómo evaluas metodología, uso de nuevas tecnologías? Agobiando al jovencito con programaciones que incluyan tres niveles de concreción, haciéndole empollar a piaget (o el moderno actual) al estilo del antiguo temario logse? Y que después se encuentre dando clases sin medios? Es la mejor manera de que odie para siempre la pedagogía (es lo que le ha ocurrido a mi generación, la que estudió el bup y al entrar a trabajar pilló la transición a la logse).
Si hiciéramos eso, el resultado sería que entraría gente igual de capacitada (o no) para enseñar, pero que no conoce su asignatura. Cosa que, por cierto, incluso en el sistema actual ocurre.
Otra alternativa sería que contrate la directiva, o directamente la administración: el resultado sería el clientelismo (mirad los ayuntamientos)
Vamos, que, como la democracia, el actual es el peor sistema, exceptuando todos los demás. Antés de dar ideas a Font de Mora, yo pensaría en las consecuencias.
Gracias