Posteado por: Juan Pedro Serrano en: 24 junio 2009
Venía de recoger las notas de su hijo, que había suspendido algunas asignaturas y no había obtenido buenas calificaciones en las aprobadas. Quería que la orientadora del centro pasara un test de inteligencia al chico, para comprobar que era cierto lo que tantos profesores le habían dicho desde la etapa de primaria, que el niño era inteligente, aunque le costaba aprender.
Quedó muy sorprendida cuando le hablé del poco crédito que concedía a este tipo de pruebas y le mostré, sin embargo, mi acuerdo con el diagnóstico de los profesores anteriores: aunque académicamente su hijo no era el mejor de la clase, sí era más inteligente que la mayoría de alumnos con mejor expediente académico.
¿Por qué era elegido todos los años delegado de curso por sus compañeros?
¿Por qué era representante de alumnos en el consejo escolar de centro?
¿Por qué era delegado sindical, y el más activo a la hora de organizar las protestas de alumnos, y su participación en manifestaciones?
¿Por qué era muy bueno en música, había creado su propio grupo, y estaba ilusionadísimo con ello, aunque actuaba sin cobrar, a cambio del viaje y la merienda?
“Sí, pero es que sólo tiene buena nota en Educación Física y Plástica, y suspende lo importante…”
Qué difícil explicar a una madre disgustada, empeñada en encontrar respuestas lógicas, que su hijo no es el único, ni el principal responsable de su “fracaso escolar”.
Cómo convencerla de que tiene mala suerte, y de que tal vez no llegue a tiempo de disfrutar de un sistema educativo en el que alumnos como su hijo sean valorados por su inteligencia en aspectos no relacionados exclusivamente con lo lingüístico y matemático, sino con esas otras capacidades que nos hacen personas entre las personas, y nos preparan para un mundo cambiante y una sociedad compleja en la que no siempre triunfa el que obtiene mejores calificaciones en lengua y matemáticas.
Cómo tranquilizarla diciéndole que su hijo es el mejor en algo que los profesores no hemos sabido descubrir y valorar, algo que lo hace inteligente y muy capaz en aspectos en los que otros fracasan, pero que no consideramos tan importante como para permitirle pasar de curso.
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Y si hubiera estudiado? Que en la vida no siempre puedes hacer lo que quieres, ni elegir familia y compañeros de trabajo (solo amigos y pareja. No nos pongamos estupendos, o acabarán teniendo el bachillerato como nosotros los cursos de formación del cefire. Nadie escucha al profe, trabajo mal copiado y au
Cordiales saludos: Mi nombre es Carlos González. He sido profesor de matemáticas y física en la enseñanza secundaria durante 24 cursos. Finalmente, al verme limitado en mi deseo de practicar una enseñanza basada en los nuevos paradigmas, decidí dejar el camino de la enseñanza oficial e iniciar uno nuevo, alternativo al sistema imperante.
Durante años, he podido comprobar como mis alumnos adolescentes enterraban sus sueños hasta hacerlos invisibles. Su entorno les enseñaba que la “seguridad” era lo primero: estábamos creando víctimas. La rabia que sentía ante tal panorama la he trasmutado en creatividad, escribiendo un libro que narra cómo empoderar a los adolescentes:
“Un maestro decide crear un ambiente mágico en su clase para empoderar a sus alumnos. Les ayuda a descubrir los enormes potenciales que habitan en su interior. Les revela un mundo más allá de la mente programada y de las creencias. Para llevar a cabo su proyecto el profesor emplea curiosos trucos…
Los alumnos van resolviendo los enigmas, que el maestro propone de una forma singular. La clase es una creación de todos. El aprender se transforma en una aventura.
Poco a poco, cada alumno se convierte en su propio maestro, en una fuente de conocimiento para él y sus compañeros. La vida se torna mágica: pueden vivirla desde su corazón, sin que las creencias les limiten “
Su título es: “Veintitrés maestros, de corazón – un salto cuántico en la enseñanza-“. En él se plantea un modelo educativo que se basa en descubrir la fuerza interior.
Hoy puede ser ciencia ficción…tal vez una semilla, pero si la nutrimos puede generar una forma totalmente nueva de enseñar, en la que el ser humano deja de sentirse víctima, para sentirse el creador de su propia vida.
Creo que su sensibilidad va en la misma dirección que la mía. Por eso, me atrevo a enviale* mi libro en versión digital. He decidido regalarlo persona a persona o institución a institución. Necesita volar…hacia lugares en los que pueda ser bien acogido. Si lo lee le agradecería cualquier comentario. Todos los amantes de la lectura sabemos que bastan cinco minutos con un libro para saber si es de nuestro interés, sólo le pido ese tiempo. Siéntase libre de enviarlo a las personas o asociaciones a las que este libro pueda ayudar. Gracias por su presencia. Le deseo felices creaciones…
Carlos González
P.D Mi blog es: http://www.ladanzadelavida12.blogspot.com
* El libro se puede descargar en mi blog
1 | Marian
24 junio 2009 a 5:36 pm
El arte (en cualquiera de sus manifestaciones: en el baile, la música, la literatura…) está tan poco considerado…Hoy se mide todo por su valor instrumental, por su utilidad. Y este sistema de valores crea muchas frustraciones (de alumnos, de padres, de profesores…) Un saludo.