Posteado por: Juan Pedro Serrano en: 12 Enero 2009
Intento leer el periódico, pero lo cierro enseguida espantado ante lo que parece, más que un relato de noticias, una competición por ver quién cuenta la barbaridad más grande, o descubre el suceso más desagradable.
Israel sigue machacando a los Palestinos en Gaza, Montserrat Nebrera, representante política de los ciudadanos, pone a parir a la ministra de medio ambiente, porque es Andaluza y tiene un acento de chiste, en una discoteca de Madrid han asesinado a dos personas a tiros, recuento habitual de accidentes de tráfico tras el último fin de semana, un hombre acuchilla y mata a otra mujer en Paterna, los jueces convocan protestas para el día 18 de febrero y amenazan con huelga, Blanco acusa a Camps de desviar fondos del instituto de finanzas a la iglesia…, y el fútbol.
Antes de subir a clase, donde pienso insistir a mis alumnos en la necesidad de resolver nuestros conflictos mediante el diálogo, y lo imprescindible que resulta que nos respetemos en nuestra diversidad, he tenido que hablar con dos chicos que han decidido resolver sus diferencias a mamporro limpio, he deseado suerte a un padre y una madre, que me aseguran que su hijo pasa de ellos y no saben qué hacer, y he animado a partir de cero a una alumna que viene de otro centro después de haber sufrido, presuntamente, un episodio de acoso.
Dice un proverbio africano que para educar a un niño hace falta la tribu entera. ¿Quiénes formamos la tribu en esta sociedad occidental nuestra, tan libre y democrática, tan moderna y desarrollada, y tan poco dada a fijarse límites de cualquier tipo en cualquier orden de la vida?
La tribu no puede delegar su obligación de educar sólo en la institución escolar. Hace falta un gran debate. Familias, representantes públicos, medios de comunicación, y todos cuantos puedan influir en la manera de ser, pensar y actuar de un niño, hemos de ponernos de acuerdo en unos mínimos éticos. Si no es así.. ¡Lo tenemos jodido!